Hola a todos!! Antes que nada, me gustaría presentarme, reservándome ciertos secretitos que con el tiempo les iré contando.

Me declaro fan del deporte, soy de esas personas apasionadas, intensas que no hace más que empezar a seguir alguno y al poco tiempo ya pone en sus redes sociales cosas como “ganamos”, “perdimos”, “jugamos”… inmediatamente, entre el equipo, los jugadores y yo hay un amalgamiento tipo hebras de queso Oaxaca, imposible de desgarrar. Una vez que decido enamorarme de un equipo no hay nada ni nadie que me haga cambiar de opinión. Lo que sea, antes de cambiar de colores.

En fin, un día, de esos que uno tiene muchas cosas que hacer como estarse desenterrando la uña del pie, me di cuenta de que nunca había ido al béisbol. Teniendo un estadio en mi ciudad, me pareció poco coherente de mi parte que no lo hubiera visitado. No les mentiré, no tenía ni idea de donde comprar los boletos. Le dije a mi primo que es más que mi hermano, al que guardaremos en el anonimato, por el momento, que me ayudara a conseguir boletos para ir a vivir mi Experiencia Diablos Rojos. El siempre sabe como resolver las cosas que a mi se me complican. Me hizo el paro de ir a la taquilla del estadio y comprar los boletos en la zona que la chica de taquilla nos sugirió. La verdad el precio me encantó… pocos espectáculos tienen precios accesibles, actualmente. Aunque no les mentiré, no sabía aún a que tipo de espectáculo estaba a punto de asistir.

Como chica intensa del deporte que soy, llegó el día previo al evento y me preparé como es debido. Qué sabía yo del equipo? Muy poco, así que acudí al dueño de mis mensualidades, mi celular, para poder empaparme de cuanta información me encontrara en la red. Hice una súper investigación, donde me topé con que estaba a días de presenciar el juego inaugural de una segunda temporada de béisbol, nada más y nada menos que en la casa del equipo con más trofeos en su vitrina. Navegué y me topé con videos, redes sociales, datos, algo llamado “roster”, abonos, mascotas, porristas, comida y música. Me convencieron… Estaba lista para pertenecer a la “Nación Escarlata” como hacen llamar a sus aficionados.

Llegó el viernes y con esto mi visita al Fray Nano. Vestida con playera roja, vestimenta provisional, en lo que encontraba la tienda para poder transformarme en una diabla oficial, cruce el umbral de la entrada. Entregué mi boleto, me revisaron las chicas de seguridad y les agradecí muchísimo que cuidaron mi integridad porque no se si ustedes han ido a CU, pero sale uno de ahí preocupada por la manera tan exhaustiva en que a uno la inspeccionan. Caminamos hacia la tienda y cuando entré, me di cuenta de que la tienda a pesar de ser pequeña, tenía productos increíbles para esta nueva aficionada a Diablos. Adquirí una playera, una gorra y me sentí súper preparada para la experiencia. Para mi no hay nada más desgarradoramente especial, que presenciar el deporte con algún artefacto que te identifique con el equipo. Una vez, en un estadio, como toda la mercancía estaba muy cara, acabé comprándome una cangurera, repito, una cangurera, el artefacto que a mi gusto es el peor inventado por el hombre, pero bueno, ya con eso me sentía perteneciente a esa manada de aficionados que ovacionábamos un equipo.

Saliendo, ya con nuestro “outfit” ad hoc, nos tomamos la respectiva foto con los enormes peluches de las mascotas, el logo diablos y de fondo: el estadio.

Desde que entramos, mi olfato entrenado para detectar alimentos con alta carga energética, identificaron los famosísimos tacos de cochinita de los cuales Wikipedia me había informado previamente. Adquirimos una orden y nuestra respectiva cerveza, para empezar y nos dirigimos a nuestros lugares. Justo llegamos cuando estaba iniciando el juego al grito de “playball”.

La verdad a mi alrededor se sentía como super buena vibra de la gente, es diferente el ambiente que se vive en cada deporte o evento pero si me emocionó sentir que la gente viene a divertirse y a sacar todo esta frustración que da el ser Godín. Que difícil es la vida Godín. Parece que uno nace, crece, se reproduce y muere dentro de este concepto mercadológico terriblemente abrumador.

Aun no me siento con la capacidad de describir un juego de beis pero puedo decirles que me emocioné como loca cuando anotamos (nótese que yo también anoté) las 6 carreras que nos dieron el triunfo. Después del evento presencié mi primera inauguración. Un evento que al público a mi alrededor, y a mí nos hizo llenarnos de orgullo de ser mexicanos. La banda de la marina tocó melodías de esas que hacen que el corazón se ponga el sombrero de charro y baile ondeando la falda de olán. Me encantó!!!

Todavía, como si nos faltara por vivir emociones ese día, mi primo y yo nos quedamos a echar una bailadita al ritmo de banda, acabando del juego.

Puedo resumir esta primera experiencia como una de las más divertidas dentro de mi mundo deportivo. Obviamente volveré y les compartiré que más me voy encontrando por ahí…