Ciudad de México a 18 de junio (diablos.com.mx). – Un día como hoy, pero de 1993 fueron entronizados al Salón de la Fama del Beisbol Mexicano una tercia de lanzadores de lo más selecto de nuestro país y para orgullo de nuestra organización los tres vivieron sus grandes años con los Diablos Rojos.

Aurelio López, también conocido como “El Buitre De Tecamachalco” nació el 21 de septiembre de 1948 en Tecamachalco, Puebla, y falleció el 22 de septiembre 22 de 1992 en Matehuala S.L.P.

El hombre de la bola de humo. Tal vez el brazo más poderoso del beisbol mexicano en el relevo. De 1968 al 73 con los Diablos Rojos combinó su trabajo como abridor y relevista. En ese lapso inició 106 juegos y relevó en 103, pero la temporada de 1973 marcó su destino para siempre, estar en bullpen, listo para entrar en acción en los momentos más críticos del partido.

Fue el año en que la Liga Mexicana empezó a compilar la columna de juegos salvados, haciendo justicia a los lanzadores que se encargan de conservar el triunfo sacando los outs más difíciles. Aurelio estrenó su columna con 10 salvados, además de 12 victorias por 10 derrotas. A partir de ’74 sería el león de los relevos rojos.

Tuvo 60 apariciones en la loma para salvar 20 juegos y tener récord de 7-7. Su brazo de hierro llamó la atención en las Ligas Mayores. Los Reales de Kansas City lo firmaron, pero no le dieron gran oportunidad. Sólo participó en 8 juegos sin tener decisión, y lo regresaron al México. Los que menos se alegraron con su retorno fueron los bateadores contrarios, el gran relevista estaba de regreso dispuesto a buscar su consagración definitiva que le abriera las puertas del mejor beisbol. Sin embargo, vinieron dos buenas temporadas y la oportunidad no llegaba.
En 1975 ganó 10 y perdió 8 con 23 salvados en 71 apariciones. Al año siguiente terminó con 4-11 y 16 salvados en 59 juegos.

Para 1977 su brazo lucía más poderoso que nunca, como lo demuestran las 73 apariciones con 30 salvados, 19 ganados 8 perdidos. Con semejante actuación, se presentó la oportunidad que buscaba, y los siguientes 10 años los disfrutó de las Grandes Ligas. Fue firmado por los Cardenales de San Luis de la Liga Nacional. Tuvo récord de 4-2 en 25 apariciones, 4 como pitcher abridor.

En 1978 fue cambiado a los Tigres de Detroit, mismos que le dieron la confianza que necesitaba. Apareció en 61 encuentros, todos como relevista, ganó 10 perdió 5, con 21 salvados. !Una temporada inolvidable! Poco faltó para ser nombrado el Jugador Más Valioso. Al año siguiente superó su fenomenal actuación al marcar 13 ganados, 6 perdidos, 21 salvados, en 67 apariciones.

El año cumbre fue 1984. Relevó 71 encuentros, ganó 10 perdió y perdió 1, con 14 salvados. En la Serie de Campeonato ganó uno y no perdió. Participó en la Serie Mundial en dos juegos. Ganó uno, sin conocer la derrota. Los dos últimos años de su carrera los jugó con Houston. Se retiró en 1987 después de 11 años en Grandes Ligas, dejando récord de 62 ganados, 36 perdidos, y 93 salvados.

En diez temporadas que vistió el uniforme del México, fue clave en la conquista de 4 campeonatos. Se estrenó como novato festejando el título de 1968, con el que colaboró al ganar 10 juegos. Después vendrían los títulos de 1973, 74 y 76.

Ramon Arano el famoso “Tres Patines” nació el 31 de agosto de 1939 en Cosamaloapan, Veracruz, y falleció el 5 de mayo del 2012 en su natal Veracruz. Es el hombre récord del pitcheo mexicano. Es líder en la historia del circuito azteca en todos los departamentos del difícil arte de lanzar. Su increíble longevidad deportiva asombró a todos los expertos. Arano inició su brillante carrera en 1959 y todavía en el 2001 lanzó con el Águila de Veracruz tres entradas un tercio, en el que fue su juego 811 en la Liga Mexicana de Beisbol.

El histórico encuentro se celebró el 12 de Mayo en Veracruz. Con 62 años a cuestas, el formidable Arano subió a la loma para enfrentarse a los Tecolotes de Laredo, permitiendo 4 hits, entre ellos un jonrón de su sobrino Wilfredo Arano. Dejó el encuentro empatado a una carrera, por lo que no tuvo decisión. Con su actuación se convirtió en el único deportista profesional mexicano en jugar seis décadas consecutivas.

En su debut en 1959 fue nombrado Novato del Año. Inició la campaña con Poza Rica y terminó con el Águila, mostrando un récord de 8 ganados 9 perdidos. Así se empezó a escribir la historia del pitcher que después de participar en 32 temporadas alcanzaría 334 victorias.

Su tenacidad y empeño le empiezan a rendir frutos a muy temprana edad. Con el uniforme del Águila logra dos campeonatos consecutivos en juegos ganados y perdidos en las campañas de 1961 con 11-3 y en 1962 tuvo foja de 17-6; en 1962 también resultó líder de carreras limpias admitidas con efectividad de 2.60.

Con todos estos honores llega a los Diablos Rojos en 1963 en busca de su consagración definitiva, lanza en gran forma para conseguir su tercer título consecutivo de juegos ganados y perdidos con 13-4, para imponer un récord que todavía prevalece.

Su estancia de 11 temporadas con los Diablos comprende dos etapas. De 196 a 1971, y de 1981 y 1982. En la primera fue parte importante en los campeonatos del 64 y 68; en la segunda, en el de 1981. En 1964 ganó 16 juegos. En 68 colaboró con 17 victorias. En el título del ’81 consiguió 14 triunfos.

En su brillante historia sólo le faltó tirar juego sin hit ni carrera y juego perfecto.
Entre tantas jornadas memorables, nunca se olvidará la del 8 de marzo de 1967, cuando ganó 4-0 a los Indios de Cleveland, ayudado por jonrón de tres carreras de su hermano Wilfredo, y la victoria sensacional del 18 de marzo de 1968 sobre los poderosos Yankees de Nueva York, cinco carreras a tres, recetando dos aplaudidos ponches al tremendo Mickey Mantle. Eran los tiempos en que los equipos de Grandes Ligas se presentaban en juegos de exhibición en el Seguro Social.

Durante su estancia con los Diablos, Ramón Arano, dejó números que lo ubican entre los diez mejores lanzadores de todos los tiempos. Es sexto en juegos jugados con 316; tercero en juegos iniciados con 264; tercero en juegos completos con 113; tercero en juegos ganados con 132; segundo en blanqueadas con 22; cuarto en ponches con 959 y quinto en carreras limpias admitidas con 3.29.

Alfredo “El Zurdo” Ortiz, nació el 12 de enero de 1944, en Medellín de Bravo, Veracruz, y afortunadamente continua con vida. Sin duda es uno de los jugadores más populares en la historia de los Diablos Rojos. Poseedor de un gran control, con un repertorio que incluía recta, curva, cambio de velocidad y tirabuzón.

Cubrió una brillante etapa de 1963-1977, brindando muchas satisfacciones a los seguidores de la causa roja, tanto desde la loma de pitcheo como con el oportuno bateo. Festejó cinco campeonatos con el México en las temporadas de 1964, 1968, 1973, 1974 y 1976. El gran zurdo colaboró con 15, 11, 12, 17 y 6 triunfos, respectivamente.

En la campaña de 1969 logró 23 victorias para convertirse en el primer zurdo mexicano en ganar 20 juegos o más, con lo que empató el récord para lanzador zurdo en poder de Agapito Mayor.

De 1978 al 82 “El Zurdo” Ortiz estuvo fuera de la organización escarlata, pero para la temporada de 1983 retornó con el México para tener récord de 9-7. La siguiente temporada la inició con los Diablos, y cuando tenía 3-3 pasó al Águila de Veracruz.
Un jugador con mucho ángel que siempre ha gozado del favor de los aficionados.

En varias ocasiones fue paseado en hombros por los entusiasmados fanáticos rojos, para festejar las hazañas del espectacular zurdo. Durante ocho temporadas formó una pareja triunfadora con Ramón Arano, haciendo estragos en los bateadores rivales.

El zurdo Alfredo Ortíz es líder en varios departamentos de pitcheo en la historia de los Diablos: más juegos iniciados con 392; 187 juegos completos; 35 blanqueadas 2,809 innings lanzados, 1,430 ponches y 203 juegos ganados.

En su carrera completa ganó 255 encuentros, sólo superado por Ramón Arano y Ángel Moreno. También cobró fama como buen bateador. Tenía buen contacto y podía llevar la bola lejos, como lo prueban los 14 cuadrangulares que conectó, además de 45 dobles, 12 triples, para producir 204 carreras.