Tommy al bat ¡Misión cumplida!

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Ciudad de México a 15 de mayo (diablos.com.mx).- CUANDO los Diablos Rojos con tres derrotas a cuestas en casa frente a los Rieleros de Aguascalientes fueron a una gira por Tijuana y la ciudad hidrocálida se antojaba como una misión imposible que pudieran sacudirse a la mala racha pero tras ganar las series tanto a los Toros como a la gente del riel el manager Miguel Ojeda puede decir aquella frase que hizo famosa el inolvidable Cananea Reyes tras ganar la serie por el campeonato de la zona en 1991 para los últimos juegos que manejaría en su vida: “¡Misión cumplida!”.

Los Diablos movieron su marca en la temporada tricolor a 21-18 y están situados en zona de play off, en quinto lugar pero a solamente un juego del tercer lugar que comparten Monclova y Unión Laguna, regresando ahora a casa para recibir al Bravos de León y al Pericos de Puebla.

Los Diablos explotaron con su mayor ofensiva de la temporada el domingo en Aguascalientes al batear hasta 21 hits para vencer a los Rieleros en el juego que decidió la serie por 17-10 en una batalla en el que José Ausgusto Figueroa se metió al libro de oro de la Liga Mexicana al terminar con una jornada de 6-6 que le valió empatar el récord de todos los tiempos y que inauguró el maravilloso Martín Dihigo en 1937. Figueroa dio un triple, un doble y cuatro sencillos, faltándole el jonrón para lograr el ciclo y con su gran cascada de imparables brincó a un gran porcentaje de .388 que parece pronosticar que el joven jardinero está en el mejor momento de su carrera. Batazo clave en la victoria escarlata dominguera fue un jonrón con la casa lleva del capitán Iván Terrazas cuando el juego estaba todavía apretado en la séptima entrada. Mientras en Nueva York se festejaba al gran capitán Derek Jeter en Aguascalientes el capitán diablo se servía con la cuchara grande del “grand slam” que le dieron seis carreras empujadas en la jornada.

José Augusto Figueroa se convirtió en el segundo jugador que este año logra batear de 6-6 ya que al principio de campaña el también jardinero Alan Sánchez de los Guerreros de Oaxaca, igualmente tricolores, también bateó el tan deseado 6-6 que es el zenit para un bateador en un partido, lo máximo.

Las cosas no pintaban bien para los Diablos al explotar en la segunda entrada su pitcher abridor Juan Pablo Oramas pero entonces vino Jesús Anguamea, el rostro olvidado en el cuerpo de pitcheo rojo, quien realizó un formidable relevo de cuatro entradas en cero carreras y solo dos hits aceptados, con cinco ponches y una base por bolas para agenciarse su tercera victoria sin derrota en lo que llevamos de campaña. Anguamea podría ser reconsiderado para abrir juegos mientras Oramas podría pasar a tratar de terminar los partidos como relevista para ver si con trabajos cortos puede escapar de la mala campaña en que está metido y que lo tiene con un terrible 7.63 en efectividad.

Gracias al muy buen relevo de Anguamea los Diablos comenzaron a venir de atrás y un cuadrangular de tres carreras en la tercera entrada de Emanuel Avila los acercó 4-6 para que en la séptima llegara al majestuoso jonrón ganador de Iván Terrazas. El “grand slam” tan reverenciado.

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